martes, 17 de mayo de 2011

DEMOCRACIA FORMAL Y DEMOCRACIA REAL


El autor es economista, post Decano del Colegio de Economistas del Callao – Perú. Ha sido asesor de diversas organizaciones públicas, incluyendo el Congreso de la República. Es miembro de la Comisión Política del Partido Demócrata. Cristiano y Director del Instituto Héctor Cornejo Chávez, fundador y líder del PDC.

Actualmente en el Perú se viene preparando la Segunda Vuelta de las elecciones presidenciales que significa la elección entre los candidatos que ocuparon los dos primeros lugares, sin obtener más del 50% de los votos validos.

Ambos candidatos, por sus antecedentes personales el manejo de los medios de comunicación, el comportamiento de la mayoría de los electores, significan una gran incógnita, poniéndose en entredicho la vida misma de la República, la democracia, la gobernabilidad y la participación ciudadana.

De un lado, está la hija de quien fue Presidente de la República y está actualmente pugnando cadena por crímenes y delitos contra la vida y la salud de los ciudadanos de robo de dinero público. De otro, esta quien es sindicado como afín del actual Presidente de la República Boliviana de Venezuela. Una y otro no garantizan la supervivencia de la democracia, la gobernabilidad ni la participación ciudadana en el gobierno (gobiernos) del país, las regiones y las ciudades.

De allí la importancia de aclarar otros conceptos por su relación con el desarrollo social.
La democracia no es una entelequia, no es una quimera, ni es ahora aceptada mas como la construcción de una simple estructura formal que se basa en la simple existencia de esquemas electorales, tradicionalmente validos y aceptados, en los cuales el pueblo se manifiesta cada cierto tiempo (ahora cinco años) para escoger a sus representantes y gobernantes.

No se puede seguir aceptando ni afirmando hay una democracia real, efectiva y participativa porque hay una aparente división de poderes públicos (en la línea de lo establecido por la Resolución Francesa y la Revolución Americana del siglo XVIII), PORQUE TENEMOS UN ÓRGANO O Poder Ejecutivo, “controlado” por un órgano p Poder Legislativo y un órgano o Poder Judicial, independientes entre sí, con el supuesto balance de poderes, pues formalmente así existieran aun en la peor época del Fujimorismo, expresión cabal de una antidemocracia interna y externamente, aun por organismo internacionales.

Incluso no se puede (ni debe) justificar la democracia porque se aprobó, hace años, la descentralización política y se haya avanzado mas allá de la elección de Presidentes Regionales (que equivalen a los Gobernantes Regionales de Provincias de otros países) o porque en el primer gobierno de Belaunde se volviera a los alcaldes elegidos popularmente, siendo que no hay una democracia real y efectiva no con las facultades requeridas para que se dé una gobernabilidad ni participación popular.

A razón de esta debilidad, insuficiencia o falla estructural del sistema económico y debilidad de la sociedad en su conjunto es que no hay ni se percibe la eficacia, eficiencia y efectividad de democracia sólidas y maduras, no hay un Estado respetable ni respetado, con un desarrollo institucional que garantice per se la vida y seguridad de la República, sin clientelismo circunstancialista en la prestación de los servicios públicos, que son su obligación prestarlos y un derecho de los ciudadanos recibirlos para lograr un bienestar pleno y general. O sea, democracia no es una simple expresión constitucional ni un acto que se repite cada cinco años tras una fanfarria de propaganda y gasto de los candidatos, algunos de los cuales pasan a pertenecer al folclore nacional, regional y local. La democracia es mucho más que eso para que sea realidad “el gobierno del pueblo, por el pueblo para el pueblo”, esto es democracia real, representativa y de participación plena.


Carlos A. La Rosal Lama
Director del Instituto
Héctor Cornejo Chávez







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