martes, 17 de mayo de 2011

DEMOCRACIA Y GOBERNABILIDAD

El autor es economista, past Decano del Colegio de Economistas del Callao – Perú. Ha sido asesor de diversas organizaciones públicas, incluyendo el Congreso de la República. Es miembro de la Comisión Política del Partido Demócrata. Cristiano y Director del Instituto Héctor Cornejo Chávez, fundador y líder del PDC.

El acceso a la función y cargos de gobierno por elección general no justifica ni garantiza que los elegidos vayan a conducir adecuadamente el gobierno de la nación, la región o la ciudad, para lo cual ha sido adecuado.

La gobernabilidad requiere necesariamente de una b
uena relación entre Estado y Sociedad, de tal manera que el Estado requiera y pueda gobernar como responde el cumplimiento de sus funciones y atribuciones, de un lado, y de aceptación de la ciudadanía de tal gobierno, por la percepción positiva o favorable de las acciones de éste. 

La gobernabilidad está relacionada con la legalidad y más aun con la legitimidad, no solo de origen por elecciones democráticas sino por su ejercicio de acuerdo no solo a las normas legales sino a normas de ética y buen gobierno, buenas relaciones con su comunidad, sea nacional, regional o local, pues de lo contrario corre el riesgo que a pesar de ser un gobierno legitimo su origen, deviene en ilegitimo por el mal uso del poder y la autoridad de que esta premunido.

La gobernabilidad guarda Relación con el respeto y la rendición de cuantas que los gobernantes hacen de su gestión tanto ante los órganos de fiscalización como ante la sociedad civil debidamente organizada y decidida a lograr su bienestar.

Finalmente, cabe indicar que la gobernabilidad tiene que ver con la eficiencia y transferencia, anotando que estos dos elementos se necesitan mutuamente para dar respaldo sólido a la gobernabilidad, entendida ésta como un proceso de mejoramiento continuo en objetivos, estrategias, insumos y productos.

La dignidad, el historial o antecedente de quien es elegido es un factor crítico, pues si bien no puede ser responsable directo e inmediato de lo que hizo otra persona, lo toca o afecta si es de la misma agrupación, conformación ideológica y/o política.

Los elementos que conforman la gobernabilidad sirven de buena entrada al gobierno pero no garantizan por sí que los gobernantes la mantengan. De allí que la gobernabilidad debe mantenerse y acrecentarse con las acciones permanentes de buen gobierno, sin aceptar “que robe si hace algo”, “que asesine u ordene asesinar, si logra la paz”.

Así pues, la gobernabilidad está íntimamente relacionada con la democracia, pues aquella existe como condición y facilitación del desarrollo de esta, del ejercicio soberano de los derechos de los ciudadanos a su bienestar y su desarrollo.

La gobernabilidad se orienta y consolida en una buena relación del Estado – Sociedad, con una democracia real y efectiva que hace uso de la democracia representativa y la democracia participativa.

Carlos A. La Rosa Lama
Director del Instituto
Héctor Cornejo Chávez