martes, 31 de enero de 2012

IMPORTANCIA DE LA GESTIÓN AMBIENTAL

Desde hace más de cincuenta años el Perú viene preocupándose por la gestión ambiental, esto es, la preservación del medio ambiente como factor fundamental para la vida y la salud de las personas y el sostenimiento de la naturaleza.

Sin embargo, por negligencia de los sucesivos gobiernos y la irreponsabilidad de las personas, las normas promulgadas no han sido cumplidas con los perjuicios correspondientes que ahora lamentamos y que, afortunadamente, aún podemos revertir por lo menos en parte.

Es tiempo que el Estado a través de los gobiernos de distinto nivel y la población asuman responsablemente las tareas que les corresponde llevar a cabo en función a la preservación y mejoramiento de la vida y la salud de los individuos y la especie humana para los próximos años.

jueves, 26 de enero de 2012

REFORMA DEL ESTADO Y CRISIS DE LOS VALORES

La Reforma del Estado debe tener alta productividad y rentabilidad en términos económicos, financieros, sociales y políticos. Para ello, debe ser hecha con calidad.


En los próximos años, la calidad no será una ventaja diferencial competitiva, pues las empresas o las instituciones que no la tengan, sencillamente manifestarán un nivel tal que serán declaradas “inservibles” y, por tanto, serán reemplazadas por otras que si la tengan.

Salvo que haya una consiente y voluntaria decisión de destruir, en los niveles que fuere, el Estado (lo que no creo este en la mente de los gobernantes ni de la sociedad civil), es indispensable que nos preparemos colectivamente de la mejor manera posible para llevar a cabo, la reforma del estado, partiendo de un diagnóstico lucido, base de una acertada gestión de calidad que luego habrá de ser auditada en un esquema de mejoramiento continuo, por la sociedad en su conjunto.

Hay que partir reconociendo que en la base de la crisis social, económica y política que padece nuestro país desde hace varios años, está la crisis institucional que, a su vez responde a una crisis de valores, habiéndose llegado incluso a la exaltación de anti valores, so pretexto de modernidad y “transculturación” de costumbres (mores, palabra latina que da origen a la palabra moral). Cabria decir como el ilustre romano: O tempora o mores. ¡Oh qué tiempos, oh qué costumbres!

Hay que tener en cuenta que los consumidores o usuarios son cada vez más enterados y exigentes, reclamando productos y servicios de calidad, que sean hechos con los más altos estándares de calidad y que sean verdaderos satisfactores de necesidades, deseos y expectativas. La honestidad de las empresas e instituciones no es más un añadido benévolo o graciosos que estas pueden, especialmente si se trata de la Reforma del Estado.



Carlos A. La Rosa Lama

DEMOCRACIA, GOBERNABILIDAD Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA


Veamos en qué consiste efectivamente la democracia:
Cuando se ha llegado a una instancia en la que no se puede seguir justificando al sistema democrático con la construcción de una estructura formal que parte (arranco o comienza) de la existencia de esquemas electorales en los cuales el pueblo se manifiesta cada cierto tiempo para escoger sus representantes, no se puede continuar afirmando que tenemos una democracia, porque hay una “aparente división de los poderes públicos”, porque tenemos un órgano ejecutivo, controlado por un órgano legislativo y un órgano judicial, independientes entre sí. Incluso, no se puede justificar la democracia, porque se demuestre que existe un proceso descentralizador, que permite la elección de Gobernadores (Presidentes) de Regiones o Alcaldes de los Municipios, así como sus respectivos representantes en los órganos legislativos. La razón de esta insuficiencia está ligada a que la preocupación mayor de hoy se enfoca en la medición de la eficacia, eficiencia y efectividad del Estado en el desarrollo de su actividad administrativa ligada directamente a la prestación de los servicios públicos y la producción del bienestar social. Vale decir, la expresión real de la democracia.

Si bien no se niega que el mejor sistema político es el que garantiza la libertad de sus ciudadanos, la elección de sus representantes, no es menos cierto que respetando los principios democráticos, se le exige al sistema político resultados concretos en función de las respuestas a los problemas que afectan a la sociedad. En este sentido, se plantea cuál debe ser el modelo de actuación estatal para garantizar la satisfacción de estas exigencias. A esto le llamamos gobernabilidad.

La democracia exclusivamente representativa y formal, constituida por sus actores fundamentales: los partidos políticos estructurados en forma cupular, entra en crisis a nivel mundial, y se propone un nuevo esquema que abre múltiples espacios participativos, en la búsqueda de la eficacia en la producción de las políticas que deben ser generadoras del bienestar social, y que permitan a la colectividad adquirir papeles protagónicos en el proceso de generación de las políticas públicas. Nos referimos a la participación ciudadana.
  
Los problemas de gobernabilidad han abierto la interrogante fundamental que nos ocupa. ¿Cómo construir un modelo de relaciones Estado-Sociedad, que supere estos problemas presentes innegablemente en la praxis social y política actual? ¿Debe minimizarse el papel social del Estado y transferirse ese rol al mercado y a la sociedad organizada? Otra interrogante que se nos plantea paralelamente es la siguiente: ¿Qué lugar debe ocupar la democracia representativa en esa reestructuración? ¿La respuesta a la crisis de gobernabilidad implica construir una democracia sin partidos, exclusivamente basada en organizaciones de la sociedad civil? Considero que es fundamentalmente que esta difusión trasciende el ambiente académico y llegue a la sociedad civil organizada, los Partidos políticos, institutos de formación política como es el Instituto Héctor Cornejo Chávez.
  
Las interrogantes que se plantean deben ser respondidas tratando de liberarse de la visión producida por las crisis coyunturales que nos pueden llevar a caer en salidas extremas, que podrían hacernos perder el norte que nos guía en esencia, que no es otro que la solución al problema de la ingobernabilidad y a la recuperación de la eficacia del Estado, que trascienda a procesos electorales circunstanciales y los gobiernos elegidos en los mismos.
  
Carlos A. La Rosa Lama